Organizar una jornada de recolección de equipos tecnológicos obsoletos una vez al año es una práctica que muchas organizaciones registran en su informe de sostenibilidad como evidencia de gestión ambiental responsable. El problema no es la intención detrás de esa práctica. El problema es asumir que eso es suficiente.
No lo es. Y la normativa colombiana es clara al respecto.
Qué establece el marco legal
La gestión de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en Colombia es una obligación empresarial establecida por la Ley 1672 de 2013 y la Resolución 0851 de 2022 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Los RAEE son residuos de manejo diferenciado que deben gestionarse de acuerdo con las directrices que para el efecto establezca el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Esa distinción — manejo diferenciado — es central. No se trata de residuos ordinarios que pueden depositarse en cualquier punto de disposición. Tienen requisitos específicos de recolección, tratamiento y trazabilidad que una jornada puntual, por bien organizada que esté, no garantiza de forma sistemática.
Las disposiciones de la Resolución 0851 de 2022 aplican en todo el territorio nacional a los productores, comercializadores, usuarios o consumidores de los AEE, a los gestores de los RAEE, así como a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y las Autoridades Ambientales. Esto incluye a cualquier organización que use equipos tecnológicos en su operación — no solo a quienes los fabrican o comercializan.
(Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia)
La diferencia entre un evento y un proceso
En organizaciones con parques tecnológicos de mediana o gran escala, la generación de RAEE es continua: equipos que se dañan, que quedan obsoletos por actualizaciones de software, que salen de circulación por cambios en la infraestructura. Ninguno de ellos puede esperar a una jornada anual sin que esa espera tenga consecuencias — de almacenamiento, de seguridad de datos y de cumplimiento.
Un proceso de gestión de RAEE, en cambio, opera de forma permanente. Tiene un protocolo de retiro, una cadena de custodia documentada, un gestor certificado que emite las constancias de disposición adecuada y registros que respaldan el cumplimiento ante cualquier autoridad ambiental. Esa continuidad es exactamente lo que la normativa exige y lo que una jornada anual, por definición, no puede proveer.
Por qué el incumplimiento es más común de lo que parece
La brecha entre lo que la norma exige y lo que muchas organizaciones hacen en la práctica no siempre responde a desconocimiento. Responde, con mayor frecuencia, a que nadie dentro de la organización tiene la responsabilidad explícita de garantizar que el proceso exista y funcione de manera continua.
De ahí la importancia de trabajar con un proveedor certificado en R2v3 y Licencia Ambiental emitida por la CAR como Full Circle Electronics, que opere como extensión del proceso interno de la organización, no como destinatario ocasional de sus residuos.
Lo que un proceso real le permite a su organización
Más allá del cumplimiento normativo, una gestión continua y certificada de RAEE genera información que transforma la manera en que el área de sostenibilidad puede reportar indicadores en los reportes ESG, y que solo pueden documentarse cuando hay un proceso que los genera de forma sistemática.
Una jornada anual no produce esa información. Produce un evento. Y la diferencia entre un evento y un proceso está, precisamente, entre solo cumplir con la norma y reportar un verdadero impacto.
En Full Circle Electronics contamos con capacidad operativa, logística y trazable de gestionar la disposición de RAEE de forma continua y certificada, con el respaldo ante autoridades ambientales. Si estás interesado(a) en estructurar un proceso formal de gestión de RAEE para tu organización y generar un impacto medible, agenda una llamada con nosotros haciendo clic aquí



