606 laptops almacenadas. Sin un destino definido, sin un proceso de disposición, sin certeza sobre qué información contenían. Ese era el punto de partida cuando esta multinacional del sector financiero con operaciones en Colombia y otros países de Latinoamérica, contactó a Full Circle Electronics.
Era el resultado acumulado de un problema que muchas organizaciones de escala similar comparten: los equipos salen del uso productivo, se almacenan provisionalmente y esa provisionalidad se extiende hasta que el volumen se vuelve imposible de ignorar. Mientras tanto, el valor de esos activos se erosiona, el riesgo de seguridad de la información crece y el cumplimiento normativo queda en pausa indefinida.
El problema real detrás de los equipos almacenados
El reto representaba tres problemas simultáneos que ningún área había resuelto de forma integrada:
- Operativo y de seguridad: equipos almacenados sin borrado certificado de datos. Para una empresa del sector financiero, donde la información que manejan los dispositivos puede incluir datos de clientes, transacciones y credenciales de acceso, ese riesgo no es teórico — tiene implicaciones regulatorias directas.
- Financiero: activos tecnológicos almacenados sin valoración ni proceso de disposición representan valor inmovilizado. No generan retorno, no se reportan como aprovechados y no contribuyen a ningún indicador de eficiencia.
- Ambiental y de cumplimiento: sin una cadena de gestión certificada, los equipos no podían incluirse en ningún reporte de sostenibilidad con respaldo documental real.
La organización necesitaba resolver los tres frentes al mismo tiempo, con trazabilidad completa del proceso.
Lo que hicimos desde Full Circle Electronics
El proceso comenzó con la evaluación y clasificación individual de los 606 equipos. Una clasificación rigurosa permite tomar decisiones diferenciadas sobre el destino de cada dispositivo.
Luego, ejecutamos el borrado seguro y certificado de la información contenida en cada equipo, aplicando los estándares de sanitización como NIST 800-88 requeridos para dispositivos que habían estado en uso en un entorno financiero.
La disposición final de los equipos se gestionó bajo principios de economía circular: los activos con valor recuperable entraron a un proceso de remarketing, y los que habían llegado al final de su vida útil se procesaron para reciclaje responsable bajo los estándares de la certificación internacional R2v3.
Los resultados
El valor recuperado alcanzó los USD $60.000. Ese retorno fue generado directamente por los activos que la organización ya tenía almacenados y que había asumido como un costo sin retorno.
Con ese valor recuperado, la multinacional adquirió 45 MacBooks nuevas para sus empleados. La tecnología en desuso financió la renovación tecnológica.
Más allá del retorno económico, el proyecto entregó tres resultados que para una empresa del sector financiero tienen tanto o más peso: el riesgo de seguridad de la información quedó eliminado con respaldo documental, el cumplimiento normativo quedó asegurado con la trazabilidad completa, y el impacto ambiental quedó medido y documentado para su inclusión en los reportes de sostenibilidad de la organización.
Lo que este caso de éxito ilustra
El valor que esta organización recuperó no apareció de la nada. Estaba ahí desde antes — inmovilizado en 606 equipos que esperaban en un almacén sin que nadie hubiera estructurado el proceso para liberarlo.
Así como este, en Full Circle Electronics nos encontramos con casos similares de manera frecuente donde el valor existe, el riesgo existe, la obligación de cumplimiento existe, y lo que falta es el proceso que los resuelve todos al mismo tiempo de forma certificada.
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